Si bien la disciplina es algo que tenemos desde chicos, cada uno es responsable de disciplinarse para estar a tiempo y cumplir con las obligaciones en el trabajo y en la vida diaria.

En estos tiempos muchas personas no ponen en práctica el valor de la puntualidad y prefieren lo más fácil, que es echar la culpa a hechos externos como el tráfico o algún tipo de evento fortuito. El tener o no este valor dice mucho de nosotros y de la reputación que proyectemos frente a los demás.

Cuando eres puntual estás transmitiendo cosas positivas a los demás y demuestras que te interesa y estás dedicado a tu labor.

En el ámbito laboral esta falta de valor se hace notar no sólo por el irrespeto, sino también que “los impuntuales” carecen de carácter, orden y eficiencia para cumplir sus deberes en el trabajo.

En su artículo publicado en forbes.es “¿Por qué es importante la puntualidad en el trabajo?”, Raquel Martín, destaca que la puntualidad también puede hacer que el resto de los integrantes del equipo confíen en esa persona puntual, si es así seguramente el trabajador tendrá otras cualidades como puede ser el orden, que representa también a una persona que es responsable.

Efectos en el desempeño

La tardanza en el trabajo produce estrés, lo que conduce a un desempeño deficiente y puede generar un patrón de comportamiento. Cuando el estar atrasado se convierte en norma, se podría poner las finanzas y el trabajo en peligro.

El primer paso es reconocer

El primer paso hacia el cambio es reconocer que existe un problema, de acuerdo a la gravedad que pueda ser esta conducta se recomienda pedir ayuda profesional sin dejar de lado la motivación y estar dispuesto al reto.

Este es el momento para cambiar de actitud, se puede empezar con estudiar las razones de las constantes tardanzas y establecer metas alcanzables de corto plazo.

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